POSTS DE: Lenguaje

martes, 14 de diciembre de 2010

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¿QUE QUIERE BEBER?

Si vives en España o has estado aquí de vacaciones, seguramente te habrás percatado de que hay todo un vocabulario para referirte a las bebidas. Ya sea si te vas de copas a un bar, o a comer a algún restaurante, conviene conocer las opciones diferentes y sobretodo como pedirlas.
Agua
La mas sencilla, la mas natural de las bebidas… pues no tanto. Ya nos podemos hacer aquí un lío con los términos y malos entendidos. Aquí el agua natural no es agua sin gas, sino agua al tiempo. Claro que también la puedes pedir fría o fresquita (no fresquecita). Pero si lo que quieres es un agua mineral, la tendrás que pedir como agua con gas, pues aquí se entiende que toda el agua es mineral, que no  natural... ¿alguien me entendió?
Aunque en España el agua de la llave es potable y se está muy orgulloso de ello, no se suelen pedir vasos de agua en los establecimientos. El camarero entenderá por default que quieres una botellita de agua con su respectivo coste, ojo. 

Refrescos
La cosa empieza a complicarse. Aunque cada vez menos frecuente, es muy común que al pedir una coca cola, te traigan la mentada presentación pequeñita de los cojones. A los mexicanos que estamos acostumbrados desde hace tiempo al sistema consumista americano (mucho, más, mas grande), nos repatea que nos salgan con pende… con botellitas tan chirris que te las terminas de un sorbo.

Verás que los refrescos siempre van acompañados de media rodaja de limón. La razón es darle un toque de frescura, pero a nosotros no deja de parecernos un poco raro. Aunque yo estoy acostumbrado, he observado que mis visitantes mexicanos preferirían su bebida al natural (no, al tiempo no!).
Cervezas
Si se te antoja una chevita bien elodia, tienes que empezar por elegir si será de botella o de barril. Si es de barril lo habitual es pedir una caña, es decir, un vaso de cerveza normalmente mediano. Pero no falta el listillo que te encaja una cañotota de 5 eurazos, sobretodo si hueles a turista. Por eso, si te quieres curar en salud puedes optar por pedir una caña pequeña, o bien especificar el tipo de vaso que quieres: un vaso de tubo, una copa, una jarra, una cañita de pobre (una mini-caña).
Si lo que quieres es una cerveza de botella, ésta puede ser una mediana, exactamente como las que conocemos (botella de 355ml); pero también te puedes pedir un quinto*. Ya sé lo que estás pensando traviesillo, pero se refiere a las botellas pequeñas de 1/5 de litro (200ml). Solo procura que no se te caiga, no se te vaya a romper…
En México a algunos nos gusta echarle jugo de limón a la cerveza, y la llamamos chelada (o michelada, según la región). Aquí lo mas similar sería una clara, pero en versión un poco mas chafa, pues va con refresco de limón. O a ver si te pones tú a exprimir los limones (¿no te digo?).

*Nota del traductor:
Para quien no lo sepa, en México una persona "quinta" es una persona virgen. Mas vulgarmente, un quinto es el órgano sexual femenino aún virgen.
Vino con gaseosa
Es muy común que se ofrezca en los menús (comidas corridas) de los comedores y bares. Te llevan a la mesa vino de la casa y gaseosa blanca (refresco sin sabor). Los mezclas en tu vaso para rebajar el alcohol al vino y darle un efecto de frescura. Hay quien le echa también un chorrito de vermut.
El vermú
Es un aperitivo muy típico en Europa. Cuando alguien sugiere irse a tomar el vermut, en sentido general puede referirse a cualquier bebida acompañada de unas tapas como aperitivo. En sentido estricto, el vermut es un licor a base de vino y absenta con un gustillo amargo, que queda muy bien durante los cócteles o aperitivos. Hay dos tipos: el rojo (italiano, dulce) y el blanco (francés, seco).
El café
Saberte el tema de los cafés es ya como tener un máster en bebidas, y es que son un reverendo desmadre! En México que estamos acostumbrados al agua de calcetín no tenemos mucho para elegir: café y café con leche… ya está! En una de esas, puede que no sea café instantáneo sino de jarra (del que lleva ahí desde las 10 de la mañana), o ya en algún sitio mas fresón hasta podemos pedir un expreso.
Aquí hay que partir de la base de que el café es de máquina, buen café. Todo empieza con el café solo: un café expreso, cortito. Claro que éste puede ser doble (dos porciones), largo (con doble de agua) o americano (con un ch…orro de agua), que aún te parecerá super fuerte.
Cuando la leche entra en escena todo se complica. Primero por la proporción y luego por la temperatura. Comienza con un pintado, apenas con unas gotitas de leche; seguido del cortado, con un poco de leche; tras el que viene el café con leche y el café con leche corto de café; para terminar con el manchado, leche con unas gotitas de café. También los hay que lo piden con la leche fría, natural (otra vez al tiempo), caliente, o muy caliente.
Luego viene la manía de mezclar el café con el alcohol. Un carajillo (sí, carajillo) es un café solo, con un chorrito de alcohol, originalmente brandy. Un trifásico es lo mismo pero el café es cortado.
No hace falta decir que TOOOODO lo anterior se puede pedir o con hielo, o descafeinado, o con sacarina, o con azúcar morena y todas sus respectivas permutaciones... Todo sea por tocarle los cojones al sufrido camarero! juas, juas, juas.
Ir en grupo a un restaurante se vuelve toda una experiencia al momento del café. Si hay 15 o 20 personas es muy posible que cada quien se pida un café diferente. Pero para el camarero la pesadilla comienza al intentar repartirlos. Cada loco está en su tema y no falla que el pobre tipo tiene que ir cantando café por café por toda la mesa una y otra vez, hasta que el despistado de turno reacciona y dice “yo, yo”.

Otras bebidas alcohólicas españolas
-Calimocho  Kalimotxo, coca cola con vino tinto joven, propio del país vasco.
-Tinto de verano, pa'l calor! Muy similar al vino con gaseosa, solo que éste es un poco mas pijillo (fresón), lleva refresco de limón y un chorrito de licor.
-El cava, o champagne catalán. La misma elaboración, pero por el tema de la denominación de origen no puede llamarse igual. Es un vino espumoso que se fabrica principalmente en el Penedés.
-El fino, un vino típico de Jerez, Andalucía. Queda muy bien como aperitivo, acompañado de jamón o mariscos.
-La sangría, ponche de vino tinto, brandy, licor seco y frutas. Junto con la paella y el tablao, es un icono español para los guiris (turistas extranjeros, especialmente nórdicos), que vienen deseando ingerirla en grandes cantidades.


Solo resta decir... Salud!

martes, 5 de octubre de 2010

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DIFERENCIAS DEL LENGUAJE

No podía pasar mucho tiempo sin que un blog como este dedicara un post a las diferencias del lenguaje. De acuerdo, vivir en un país extranjero hispanohablante supone la ventaja al poder expresarte en tu mismo idioma. Pero en algunas ocasiones esta experiencia puede ser cansada y frustrante tal como en aquellos países con idioma diferente.
Más allá de aquellas diferencias de significado que todo el mundo conoce y que se prestan a chistes facilones (como la palabra coger), a la larga son tantas las diferencias que te da la sensación de que tienes que volver a aprender tu propio idioma.
Después de unos meses el ejercicio mental es constante: seleccionar palabras, adoptar frases, dudar si una frase tendrá sentido. Y también intentar entender, descifrar gestos, expresiones, mensajes implícitos, el humor…

Vocabulario. Te puedes hacer un verdadero lío simplemente con palabras que no se usan o que significan algo diferente. Una cocina no solo es la habitación destinada para cocinar, también se llama así a lo que conocemos como estufa. Esta a su vez es el radiador de calor que funciona con gas butano. La paella no es solo el famoso platillo valenciano, es también el tipo de sartén en la que se hace. Un encendedor es un mechero, un desarmador es un destornillador, un foco es una bombilla. Un folder es una carpeta, una carpeta es un archivador y una hoja de papel es un folio. Una engrapadora es una grapadora, una pluma es un boli, y tener pluma es ser afeminado…
En España pararse es únicamente una interrupción de movimiento, en ningún caso significa levantarse. Quedarse parado no es quedarse de pié, es quedarse detenido… o desempleado. Traer el pelo o "algo" parado no significa nada, y tal vez por esa diferencia de significado los españoles no entienden un sinfín de albures que para los mexicanos resultan de lo más obvio.
Si no te refieres al animal, ten especial cuidado al hablar de conejos. No tienen nada que ver con el bíceps, no ofrezcas a un español enseñarle el tuyo! Chichi tampoco es un seno, ni sinónimo de abuela como en Yucatán. Efectivamente, ambas palabras se refieren al órgano sexual femenino.
En España no se ven noticieros sino telediarios; se habla por móvil, no por celular; se usan ordenadores, no computadoras.
Vocabulario "malsonante". Los mexicanos somos un tanto puritanos con cierto tipo de lenguaje. Entre cuates no nos cortamos ni un pelo para malhablar, pero hay palabras que nos pueden sonar bastante mal si estan fuera de lugar. Los españoles son mucho mas desinhibidos y tienen menos complejos en ese sentido. Culo, cagar, tetas, huevos y mierda son solo algunos ejemplos. Y luego toda una serie de frases derivadas que puedes escucharselas a cualquier abuelita: mándalo a tomar por culo, me cago en todos sus muertos, con la mierda hasta el cuello o un par de tetas tiran mas que un par de carretas son frases hechas de lo mas comunes.
Argot. Aprender la jerga y el lenguaje popular es otra aventura. Como en cualquier país cambia constantemente y varía de lugar a lugar, de edad a edad y de un medio socioeconómico a otro. Pero como en todos lados, hay cierta jerga reconocible en casi cualquier parte. Escuchar que “el guateque (fiesta) del finde (fin de semana) en la kelly (casa) del menda (fulano) ha molado (gustado) mazo (un montón)”, te puede dejar la primera vez con la sensación de que el castellano no es tu lengua materna.
Gramática. Sin ser lingüistas, hay variaciones gramaticales entre nuestros países, que hacen que te preguntes si no se está dando en la torre a alguna regla de la RAE. En España no se va por algo o por alguien, sino a por algo o a por alguien, lo que rompe de plano la regla aquella de que dos preposiciones no deben ir juntas.
Hay también cierto uso indiscriminado de le y lo/la, que hacen que parezca que no existe diferencia entre el objeto directo y el indirecto. En otras palabras, hay acciones que haces con cosas y otras con personas, pero en España parece no haber diferencia: una foto la pegas, pero a una niña que se porta mal también la pegas. Una lengua la hablas, pero a tu madre en su cumpleaños también la hablas para felicitarla. Si tienes una duda, la preguntas. Y si te encuentras a una amiga, pues la preguntas como le va.
Extranjerismos. Aquí simplemente nos encontramos que son diferentes a los de México, pero también llama la atención como se pronuncian muchos de ellos. El grupo de música es Udos. La panceta es llamada bacon y muchas veces está escrita tal como se oye: beicon. El Titánic chocó contra un i-ce-berg (tal como se lee), y no contra un “aisberg”. El actor de Pretty Woman, fue por supuesto Richard /J/ere, y con el desayuno siempre va bien un buen cruasán (no croissant) y no un cuernito. Si entramos a los catalanismos, veremos que un fregadero es una pica, que un nen es un niño (¿qué pasa nen?) o que el imperativo de ir en singular es ves: "ves al almacén a por una escoba".
Mentadas al lenguaje. Igual que en cualquier país se hacen algunos destrozos del idioma que producen dolor de oídos. (Recientemente mi cuate Mexiñol escribió un post con un par de verbos mal usados en México). En el caso de España un error popular bastante común es invertir el me y el se: me se olvidó.
O el frecuente uso de pleonasmos: subir arriba, bajar abajo, salir fuera y entrar dentro. Hay que aclarar que se usan en todo el país y para los españoles simplemente no se oyen  mal; no es reflejo de un bajo nivel educativo como sucede en México.
Nota: pero me ha sido difícil incluso escribirlo en la computadora, hasta el “Word” me borra por defecto la repetición de estas palabras! juas, juas, juas…
Comunicación. Pero sobre todas las diferencias lingüísticas, lo más difícil de captar en un país extranjero es el lenguaje implícito, gestual, corporal, los mensajes entre líneas.
Saber mediante un tono de voz el tipo de mensaje que se nos está transmitiendo no siempre es fácil. Por ejemplo, un español que grita al hablar no necesariamente está enojado: tienden a elevar mucho el tono de voz con diferentes estados de ánimo. Pero a nosotros en un principio nos cuesta identificar si nos están regañando, explicando o contando algo.
Por todo eso y más, cuando te encuentras un compatriota e intercambias un par de palabras con él, tienes esa sensación de que has encontrado finalmente un interlocutor que te entiende. Es impresionante toda la información que podemos extraer entre nosotros en un par de minutos: el mensaje que te transmite, pero también lo que dice entre líneas y hasta de lo que no dice. Podemos comprender rápidamente su humor, sus intenciones e incluso hacerte una imagen general de su persona: tipo, nivel intelectual, posición socioeconómica, círculos en los que se mueve, etc. Con los españoles lo tenemos mucho más complicado…

martes, 24 de agosto de 2010

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ADOPCION DEL ACENTO

Cuando llegué a España tenía la impresión de que a la primera que abría la boca, la gente de alrededor volteaba a verme. Algunas veces me hacía sentir ridículo, pero fui viendo que en realidad atraía la atención de los amantes de México que no son pocos. A la larga sin embargo, es inevitable sentir cierto deseo de mimetizarte, de pasar desapercibido, y que no te pongan cara de what cuando vas a la tienda preguntando por un foco o un desarmador, entre otras cosas.

Yo, que siempre he tendido a adoptar rápidamente los acentos, he perdido prácticamente mi acento original. Nunca hablaré completamente como español, pero ya no hablo como mexicano. Esa mis cuates, es la maldición de los expatriados en otros países de habla hispana: quedamos en el limbo lingüístico, no somos ni de aquí ni de allá. Eso sí, no a todos nos pasa, conozco mexicanos que llevan aquí mas de 20 años y hablan como recién llegados (como lo logran???).

En mí el proceso fue paulatino. Primero cambié palabras que sabía que aquí no significan nada o no se usan; luego fui adoptando expresiones; el tono fue llegando poco a poco. Hay en particular dos aspectos del español de España que tarde o temprano se vuelven un rompedero de cabeza: la pronunciación /z/ y /s/ por un lado, y la conjugación gramatical del vosotros por el otro. Yo juré que nunca me vería intentando usar una u otra. En cierta forma es así... pero no del todo.

La pronunciación /s/ para un español que vive en México no debe tener mayor complicación. Pero la /z/ para los latinoamericanos es completamente antinatural, porque es sustituir un fonema por otro en palabras precisas. Aun después de montones de años el cambio no se dá por sí solo, y el que les diga lo contrario está faroleando.

En cuanto al vosotros, no todos los mexicanos sabemos exactamente cuando se usa o cual es la diferencia. Es el uso cotidiano e informal del ustedes. Ustedes es plural de usted, mientras que vosotros es el plural de tú. Dicho de otra manera, ustedes connota el mismo respeto que hablar a alguien de usted.

Cuando tu acento ya está muy neutralizado, tus interlocutores dejan de percibirte como recién llegado y dan por hecho que has absorbido todos los detalles lingüísticos locales. Una cosa lleva a la otra, y usar la modalidad mexicana en lugar de la española se vuelve ilógico. Mas de una vez me han preguntado porqué hablo de usted al colar un quieren en vez de un queréis. Otras veces incluso no queda claro si mas bien estaba hablando de ellos.

La pérdida del acento duele, pues es seña de que mi identidad se ha modificado (no perdido). Contrario a lo que pensaba mi acento no regresa fácilmente cuando estoy entre mexicanos. Algunas cosas sí: frases, palabras, alguna entonación. Pero sé que cuando estoy en México mas de uno de los que me conocían de antes, me han de mirar raro, preguntándose si soy malinchista o qué pretendo demostrar.

Lo importante es hablar de manera cómoda y natural. Y por otro lado me encanta el acento de México. Es dulce y cordial. Escucharlo es como si de pronto, después de tanto tiempo y hablando el mismo idioma, pudiera dejar de esforzarme y entendiera realmente lo que hay detrás de cada palabra y cada gesto. Difícil de explicar...

Video de la semana: españoles en México