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martes, 16 de noviembre de 2010

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DE GASOLINERAS


Imagen tomada de motor a fondo

Para cargar combustible en México solo hace falta saber si nuestro vehículo es de gasolina o diesel. Hay gasolineras por todas partes y solo tienes que formarte en el surtidor menos concurrido. Cuando te toca le das las llaves al “muchacho” y le indicas cuánto y de cuál. Él lo hace todo: hasta le puedes pedir que te mire el aire, el aceite o que te limpie el parabrisas. Al final pagas y le dejas una pequeña propina.
Hasta donde yo sé, en toda Europa las gasolineras son de autoservicio. No es ninguna ciencia, pero cuando no tienes experiencia o estas empezando a conducir, cargar gasolina puede ser toda una aventura.
Primero que nada encuentra una gasolinera. En Barcelona centro por lo menos, las tienes que tener bien ubicadas porque son difíciles de encontrar. Según la zona en la que estés puede ser que ni siquiera haya alguna cercana.
Aquí no hay monopolio, cada gasolinera maneja alguna marca de carburante diferente. Así como decides ir al Macronal’s o al Burguer Ring a comerte una hamburguesa, cuando vas a cargar carburante debes decidir entre varias casas.
Lo normal es meterse a la más cercana, pero hay que considerar que cada una tiene precios diferentes, y uno o dos céntimos por litro pueden hacer una diferencia en un tanque lleno. También puede ser que tu empresa te reembolse el carburante de alguna gasolinera específica, o que te hayan dado una tarjeta de puntos para que vuelvas siempre a la misma. Con lo que el proceso de búsqueda se complica un poco.
Has dado con una gasolinera, toca buscar un surtidor. Ojo, busca uno del lado de tu puertecilla de alimentación! Si te pones del lado contrario, tal vez te veas en la penosa situación de pelearte en público con la manguera para que llegue hasta el alimentador. A veces por centímetros no llega y tienes que acercar un poco más el coche.
¿Qué toca ahora? Yo nunca me aclaro. Hay gasolineras en las que primero vas a pagar y luego repostas, y otras al revés. Suele estar indicado en el surtidor.
En las que pagas primero, vas a la caja, indicas tu número de surtidor y pides alguna cantidad cerrada de carburante (20€, 40€…). El problema es que si quieres tanque lleno no puedes pagar primero, así que tienes que ir a dejar tu identificación, regresar a repostar, volver a la caja para pagar y recoger tu identificación, regresar a tu coche e irte.
Al momento de repostar siempre tengo un poco de miedo de equivocarme de manguera y poner el carburante equivocado. Siempre me imagino al bromista de turno intercambiando las mangueras para que venga un incauto como yo y le dé en la torre a su máquina. Se supone que no puede pasar si desde caja controlan el combustible que liberan, pero prefiero no averiguarlo y cerciorarme por mí mismo.
Una vez que has echado el combustible pones la manguera en su lugar, cierras tu puertecilla y... cagüen! Se te olvidó ponerte los mentados guantes de plástico y tienes las manos todas grasientas y oliendo a gasolina. Mejor limpiarte bien antes de entrar al coche o ensuciarás el volante, la palanca y todo lo que toques.
Si no pagaste antes, lo siguiente es entrar-dentro y pagar. Más de una vez tengo que regresar para ver el número de mi surtidor, pues como habrán visto soy un despistao sin remedio.
Adentro es como un minisúper del tipo Seven y leven o el Ocso. En la caja hay que formarse junto con los que bajaron por su refresquito o café, o los que se llevan el suvenir o el mapa del sitio. El cajero controla lo que sucede afuera gracias a un monitor en el que ve los surtidores y los coches, y su computadora le dice el carburante que se suministró a cada vehículo.
A pesar de todo, al día de hoy tengo dos dudas a las que no he encontrado respuesta:

   1-   Cuando pagas al final ¿Cómo controlan que la gente no se vaya sin pagar? Por mucha camarita y aunque se queden con tu imagen y matrícula, cualquier maleante con matrícula falsa o extranjera puede largarse así como así,  digo yo.

   2-   ¿Cómo puede funcionar fluidamente este sistema de autoservicio? Mi primer pensamiento cuando vi que la gente se tenía que bajar del coche, ir a la caja con toda la calma, volver, repostar, etc., fue que si se hiciera en México sería un reverendo desmadre y se armarían colas kilométricas (más de las que ya se arman de vez en cuando). Pero funciona... y bastante bien.

Y el regalito final de repostar en Europa: el precio! En España no baja de 1€ por litro, y yo suelo pagar unos 45€ por tanque lleno en un coche mediano, unos 750pesos cada 15 días.

lunes, 13 de septiembre de 2010

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BASURA Y RECICLAJE

Cuando llegué a España en 2004, ya hacía varios años que se estaba reciclando vidrio y papel. Una de las primeras imágenes que me quedaron grabadas eran los grandes contenedores verdes y amarillos que había en las ciudade y pueblos.

Cuando vienes de un país en el que desgraciadamente el manejo de los desperdicios no es una prioridad, estos detalles te dan la sensación de haber dado un pasito hacia el futuro y la modernidad. No significa que haya mas civismo aquí que allá. En México a mucha gente le gustaría poder reciclar. Pero ¿para qué chingaos te vas a tomar la molestia de separar la basura si todo irá a parar al mismo sitio?

Alguna vez he escuchado que para que el reciclaje funcione tiene que ser una industria rentable. Ignoro si en la práctica lo es, pero si sé que los que hacemos el trabajo altruista somos los ciudadanos que separamos nuestra basurita y nos tomamos la molestia de llevarla al sitio adecuado.
Hace unos meses Barcelona dio un buen paso adelante. Renovó y amplió todo el sistema de recolección y selección de residuos. Puso contenedores nuevos, camiones recolectores mas modernos, plantas de reciclaje mas especializadas, se difundió información y el ayuntamiento hasta nos regaló a los ciudadanos nuestro super Kit de Reciclaje.

La basura se divide ahora en cinco grupos, cada uno con un color asignado.
  • Gris para la basura no clasificable
  • Marrón (café) para los desechos orgánicos
  • Azul para papel
  • Verde para vidrio 
  • Amarillo para envases y plásticos.
No faltó al día siguiente de la puesta en práctica, la bromita de rigor de algún famosillo o político diciendo que sentía que iba a jugar al parchís cada vez que bajaba a tirar la basura. Aunque en la práctica lo único que se implementó sobre lo que ya había fue la separación de los residuos orgánicos con el color café y la mejora en general del sistema.

Pero la primera complicación al reciclar es que la separación no es tan genérica como se cree y siempre hay algo que no sabes dónde diantres tirar. Por ejemplo: no todos los residuos orgánicos sirven para hacer composta; no todos los cristales son vidrio y hay vidrios que no se reciclan; no se separa “el plástico”, sino los envases, latas y tetrabriks; y así por el estilo. Y todo esto, claro, en España y mas exactamente en la provincia de Barcelona. Cada región o país separará de acuerdo a las técnicas y/o métodos de sus plantas de reciclaje.

Los nuevos contenedores son toda una monada, aunque no falte quien dice que tienen defectos de diseño. Lo que nos han dicho oficialmente es que se han mejorado los tamaños, la ergonomía, su fácil identificación, su manejo y se han hecho accesibles a los discapacitados (invidentes, inválidos), etc.

También se hizo una gran campaña de difusión de información, la cual desde mi punto de vista no fue del todo inclusiva pues estaba únicamente en catalán. Yo, que soy un holgazán y no me metí al traductor del Google, me vine enterando por ahí del sexto mes que un bolquer (que no se debe tirar en la basura orgánica) es un pañal de bebé. Menos mal que ni siquiera soy papá.

Llámenme ingenuo, tonto o idealista, pero soy de los que creen que este mundo se está yendo a la goma. Si no nos comprometemos un mínimo y ponemos nuestro granito de arena, moralmente no nos podremos quejar cuando no queden recursos. El día que un paquete de hojas blancas cueste 50€ porque se han vuelto un lujo, o que no puedas comerte un mango porque la planta se ha extinguido, tal vez sea demasiado tarde para tirar los puñeteros cartones en el contenedor adecuado.

Para variar, esta España nuestra es de los países que mas basura produce en la Unión Europea y recicla menos que la media de los veintisiete. Cuando veo la falta de educación y concientización de la gente, siento que esa primera sensación que tuve de estar mas cerca del futuro y la modernidad no fue más que un espejismo.

No sirve de nada tener la infraestructura si la gente no la usa, y aunque la mayoría sí lo hace, siempre hay quienes echan por tierra el esfuerzo de los demás. Varias veces he visto tirar indiscriminadamente objetos al contenedor incorrecto, solo por estar un metro mas cerca. Más de una vez alguien me ha preguntado con cierto gesto de rareza “¿tu separas la basura?” como diciendo “¿pero tu eres tonto? si es una tomadura de pelo...”.

Tampoco es tan complicado digo yo. Separar no requiere mucho esfuerzo aunque sí costumbre. Cuando se nos pone a los pies todo lo necesario y cinco contenedores a la puerta de casa, y seguimos tirando las cosas donde nos sale de… las narices, es simplemente porque queremos.


Video de la semana: españoles en México